José María Montero Sandoval


Basta una gota de agua, una simple gota de agua, para albergar esperanzas de vida.

 

Árboles para la ciudad


Las arboledas del Vivero Coyoacán constituían en conjunto un importante macizo forestal; dispuestas a modo de cortinas rompevientos, daban protección a las plantas jóvenes crecidas en almácigos y, a su vez, servían para alinear las calzadas interiores formadas. Estos mismos diseños de alineación de arbolado fueron utilizados en las principales avenidas de la Ciudad de México de aquellos años.


La Avenida Juárez, con sus arboledas de alineación, a la altura de la Alameda Central. Ciudad de México, 1904. Fuente: Compilación, Estudio y Notas de la revista México Forestal. 2007.

 

Con la participación del personal del gobierno francés y de los alumnos de la Escuela de Guardas Forestales, pronto se lograron aclimatar arboles frutales provenientes de California y Francia, lo que dio un gran impulso al campo de la fruticultura en el país. En poco tiempo, manzanos, membrillos, perales, tejocotes, durazneros y otros frutales se produjeron en grandes cantidades.

 


Miguel A. de Quevedo (sexto de izquierda a derecha), junto a forestales franceses y mexicanos, fue el principal impulsor de las áreas verdes urbanas a principios del sigo XX. Fuente: Lorena Martínez González. 2008. Árboles y áreas verdes urbanas de la ciudad de México y su zona metropolitana.